Broca para pared: punta de carburo
La placa ancha de material duro en la punta ayuda a romper ladrillo y mampostería. Utiliza percusión cuando la superficie lo admita, empieza despacio y evita presionar en exceso. En azulejo se comienza sin percusión para no agrietarlo.
Broca para madera: punta centradora
La punta fina central evita que la broca resbale y ayuda a iniciar un agujero limpio. Para diámetros grandes existen brocas de pala y Forstner, cada una con un acabado y una exigencia distintos.
Broca para metal: HSS y velocidad moderada
La punta suele terminar en un cono simétrico, sin centrador. Marca el inicio, sujeta bien la pieza y reduce la velocidad al aumentar el diámetro. En metal grueso, lubricar ayuda a controlar el calor.
Material, diámetro y profundidad: decide los tres antes de encender.
Comprueba además que no haya tuberías ni cables ocultos y usa protección ocular.